{"id":1711,"date":"2014-11-03T15:16:51","date_gmt":"2014-11-03T14:16:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.iesfuentenueva.net\/comercio-wp\/?p=1711"},"modified":"2015-02-09T22:31:33","modified_gmt":"2015-02-09T21:31:33","slug":"el-envase-importa-un-virtuoso-del-violin-ignorado-al-tocar-en-el-metro-de-washington","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iesfuentenueva.net\/comercio\/el-envase-importa-un-virtuoso-del-violin-ignorado-al-tocar-en-el-metro-de-washington\/","title":{"rendered":"El \u00abenvase\u00bb importa: Un virtuoso del viol\u00edn, ignorado al tocar en el metro de Washington"},"content":{"rendered":"<p class=\"entradilla\" style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/www.iesfuentenueva.net\/comercio-wp\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/exp-8-violinista-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1712\" src=\"http:\/\/www.iesfuentenueva.net\/comercio-wp\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/exp-8-violinista-2.jpg\" alt=\"exp-8-violinista-2\" width=\"290\" height=\"240\" \/><\/a><\/p>\n<p class=\"entradilla\" style=\"text-align: justify;\">El violinista estadounidense Joshua Bell ha demostrado que, pese a tocar magistralmente, si es en el metro de Washington, los pasajeros pasan de largo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El experimento, planificado por el diario &#8216;The Washington Post&#8217; y publicado en su dominical de esta semana, consist\u00eda en observar la reacci\u00f3n de la gente ante la m\u00fasica tocada por Bell, uno de los mejores violinistas del mundo, que <strong>acept\u00f3 la propuesta de actuar de inc\u00f3gnito<\/strong> en el subterr\u00e1neo estadounidense.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 12 de enero pasado, a las 07.51 de la ma\u00f1ana, el artista y ex ni\u00f1o prodigio comenz\u00f3 su recital de <strong>seis melod\u00edas<\/strong> de diversos compositores cl\u00e1sicos en la estaci\u00f3n de <strong>L&#8217;Enfant Plaza<\/strong>, epicentro del Washington federal, entre decenas de personas cuyo \u00fanico pensamiento era llegar a tiempo al trabajo.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Un experimento del &#8216;Washington Post&#8217;<\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/TvWbnD5fLqU\" width=\"425\" height=\"350\"><\/iframe><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pregunta que lanz\u00f3 el <strong>rotativo<\/strong> era la siguiente: \u00bfSer\u00eda capaz la belleza de llamar la atenci\u00f3n en un contexto banal y en un momento inapropiado?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese momento, Bell, ataviado con unos vaqueros, una camiseta de manga larga y una gorra, comenz\u00f3 a <strong>emitir magia desde su Stradivarius<\/strong> de 1713 -valorado en 3,5 millones de d\u00f3lares- ante las 1.097 personas que pasaron a escasos metros de \u00e9l durante su actuaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los 43 minutos que toc\u00f3, el violinista (nacido en Indiana en 1967) recaud\u00f3 en su estuche 32 d\u00f3lares y 17 c\u00e9ntimos -donados a la beneficencia-. La cifra es est\u00e1 muy lejos de los <strong>100 d\u00f3lares que los amantes de su m\u00fasica<\/strong> pagaron tres d\u00edas antes por asientos decentes (no los mejores) en el Boston Symphony Hall, que registr\u00f3 un lleno completo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cambio, en L&#8217;Enfant Plaza, alejado de las campa\u00f1as de promoci\u00f3n de su arte, fuera de los grandes escenarios y con la \u00fanica compa\u00f1\u00eda de su viol\u00edn, a Bell <strong>s\u00f3lo lo reconoci\u00f3 una persona y muy pocas m\u00e1s se detuvieron<\/strong> siquiera unos momentos a escucharle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leonard Slatkin, director de la Orquesta Sinf\u00f3nica Nacional de Estados Unidos, dijo al Post que calculaba que \u00ab<strong>entre 75 y 100 personas<\/strong> se parar\u00edan y pasar\u00edan un rato escuchando\u00bb al artista, aunque nadie cayera en la cuenta de su identidad a primera vista.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">30 segundos hasta el primer d\u00f3lar<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, pasaron tres minutos y 63 personas hasta que <strong>alguien se cercior\u00f3<\/strong> de que, efectivamente, una melod\u00eda sonaba en el subterr\u00e1neo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un hombre de mediana edad fue el primero en apartar la vista del suelo, aunque fuera por un segundo, para dirigirla hacia Bell.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Treinta segundos despu\u00e9s lleg\u00f3 el primer d\u00f3lar y a los seis minutos alguien decidi\u00f3 pararse por un momento para apoyarse en una de las paredes de la estaci\u00f3n y disfrutar de la m\u00fasica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El violinista comenz\u00f3 con la interpretaci\u00f3n de la chacona de la Partita n\u00famero 2 en Re menor de<strong>Johann Sebastian Bach<\/strong> y sigui\u00f3 con piezas como el Ave Mar\u00eda, de Schubert, o la \u00abEstrellita\u00bb, de Manuel Ponce.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Siete conquistas, 27 &#8216;colaboraciones&#8217;<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En total, fueron siete los individuos que detuvieron su marcha para escucharle, mientras 27 decidieron contribuir a la \u00abcausa\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque <strong>s\u00f3lo lo reconoci\u00f3 una mujer<\/strong> que hab\u00eda estado en uno de sus conciertos, en general quienes se pararon a escucharle percibieron que el artista no era un pedig\u00fce\u00f1o cualquiera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEra un violinista soberbio, nunca he o\u00eddo nada as\u00ed. <strong>Dominaba la t\u00e9cnica<\/strong>, su fraseo era buen\u00edsimo. Y su cacharro era bueno, tambi\u00e9n, el sonido era amplio, rico\u00bb, describi\u00f3 John Piccarello, un supervisor postal que en su d\u00eda estudi\u00f3 viol\u00edn.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro pasajero que se detuvo a o\u00edr al virtuoso fue John David Motensen, funcionario del Departamento de Energ\u00eda, que sin los conocimientos de Piccarello s\u00ed explic\u00f3 al Post que la m\u00fasica de Bell <strong>le hac\u00eda \u00absentir en paz\u00bb<\/strong>.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">La belleza, en el ojo que mira<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El redactor del Post, Gene Weingarten, que ide\u00f3 el experimento, ha afirmado durante una charla con los lectores del diario que <strong>retras\u00f3 la publicaci\u00f3n<\/strong> del art\u00edculo debido al premio &#8216;Avery Fisher&#8217;, el m\u00e1s importante de la m\u00fasica cl\u00e1sica, que recibir\u00e1 el artista ma\u00f1ana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En conclusi\u00f3n, seg\u00fan el Post, los ciudadanos de Washington hicieron bueno el refr\u00e1n que defiende que \u00abla belleza se encuentra en el ojo de quien mira\u00bb. Y en el o\u00eddo de quien escucha, al parecer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El h\u00e1bito no har\u00e1 al monje -o el Boston Simphony Hall al violinista-, pero bien que le ayuda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente: <a href=\"http:\/\/www.washingtonpost.com\/lifestyle\/magazine\/pearls-before-breakfast-can-one-of-the-nations-great-musicians-cut-through-the-fog-of-a-dc-rush-hour-lets-find-out\/2014\/09\/23\/8a6d46da-4331-11e4-b47c-f5889e061e5f_story.html\" target=\"_blank\">Washington Post<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El violinista estadounidense Joshua Bell ha demostrado que, pese a tocar magistralmente, si es en el metro de Washington, los pasajeros pasan de largo. 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